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01Abril2014
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Redacción

ENTREVISTA CON IRENE ZOE ALAMEDA: WA. ÚLTIMOS DÍAS DE WARLA ALKMAN

Irene Zoe-elrollohigienico

WA. Últimos días de Warla Alkman, es el título del último trabajo literario de Irene Zoe Alameda, una novela experimental que narra el viaje emprendido por su protagonista, Warla Alkman, para obtener un manuscrito inédito y póstumo de Graham Greene.

Publicado por Edhasa, dentro de su colección 'El contador de Historias', WA. Últimos días de Warla Alkman es la segunda novela de Zoe Alameda, una obra salpicada de humor y teatralidad, un experimento narrativo que se sustenta en los múltiples puntos de vista desde los que se cuenta la historia y se completa con referencias multimedia que transcienden el soporte físico y redirigen al lector a buscar fuera de la obra otras respuestas.

RH- En este trabajo, como en los anteriores, tanto literarios como audiovisuales, aparecen el sueño, el viaje, y la muerte como desencadenantes ¿Alguno de ellos forma parte de tu vida? ¿Conforman estos medios una suerte de espejo donde te reflejas?

IZA- Todos esos elementos configuran, en efecto, mi universo imaginal, que se nutre de mi experiencia. Conocí la muerte muy temprano, con el fallecimiento de mi hermana a mis cinco años. Con ocho fui testigo de la desintegración de mi abuelo materno por el Alzhéimer y hace diez años perdí a otro hermano, que se suicidó. Esas vivencias son traumáticas y te hacen experimentar la realidad desde el desapego; es ahí donde entran el sueño y el viaje, porque ambos reflejan ese "no estar" en ningún lugar del todo.

RH- A pesar de los guiños y las citas a Alicia y Levis Carroll en este libro, creo que igual de importante son Mary Shelley y su monstruo Frankenstein, quizás por ese juego de espejos donde uno confunde su propio yo con su idea de sí mismo, el monstruo y su creador. ¿Te sucede esto a ti con Warla?

IZA- Un amigo psiquiatra me dijo hace unos meses que las criaturas siempre acaban dominando al creador, y tiene razón. Esto ocurre porque los escritores, aunque contemos historias que no son reales, paradójicamente somos las personas que acabamos dejando los testimonios más verdaderos de nuestro tiempo; no sólo los más veraces, sino los más verdaderos, y eso lo logramos mediante la metáfora. Warla Alkman es una metáfora en todas las dimensiones que se puedan encontrar. Así la creé, y así ha terminado creándome ella.

RH- En cierta ocasión, Juan Rulfo dijo que una de las cosas más difíciles que le había tocado hacer era eliminarse a sí mismo como autor, para no entrar en la divagación del ensayo, en la elucubración. El mismo Rulfo concluye que en la novela cabe todo, y así lo observamos en "WA Últimos días de Warla Alkman" ¿Cómo te has diversificado?

IZA- Cuando terminé Sueños itinerantes me di cuenta de que tenía que acabar conmigo para poder escribir Warla Alkman. Estaba hastiada de mi identidad, era un hastío metafísico, estaba embotada del punto de vista que había construido para Teo, la voz de mi primera novela. Me dije: "Ahora vas a hacer lo contrario de lo que has hecho hasta ahora. Antes estabas dentro, ahora vas a salir del todo, vas a desubicarte hasta el límite." Esa desubicación me llevó a la fragmentación, como término opuesto a la unicidad de Teo. Por eso desarrollé a Galatha -de Reber-, y a Amy Martin, y a una tal Irene Zoe que aparece también en los mosaicos de Estambul... Y por encima de ellas, a otros personajes que son representaciones del yo y a la vez encarnaciones de otros, que rodean a Warla Alkman. Me inspiré en Cervantes, y por eso le dediqué un encuentro en el más allá con Warla, en el episodio de la Sombra del Hombre Desconocido.

RH- Warla emprende un viaje que la lleva a la muerte. Durante su recorrido, en busca del manuscrito de Greene y de la misteriosa Amy Martin, Warla dialoga sin descanso y sienta las bases de su propia teoría estética ¿Se diluye Warla cuando asume su condición de sujeto literario? ¿Está el talento creador en continuo desequilibrio como parece desprenderse de la travesía de Warla?

IZA- Se diluye por completo, como nos diluimos cuando intentamos expresarnos. Cada acto de re-presentación es una invención y la invención nos aleja de la entidad física que somos. Por eso es tan clarividente la frase de Shakespeare en Hamlet que cita Gil de Biedma: "All the rest is silence".

RH- ¿Amy es la conciencia de aquello a lo que aspira Warla?

IZA- Sí y no. Es simplemente otro camino, otra vida paralela posible que se desprende de opciones que también se desearían tomar pero que en la precariedad de habitar un tiempo y un espacio no se han tomado. Es la posibilidad de hacer posible un sueño que también debería ser real. Los superhéroes pueden vivir dos vidas, la pública y la secreta, aunque para ellos sea precisamente lo público lo que deben mantener en secreto.

RH- Pessoa decía que el poeta era un fingidor ¿Se tiene el escritor que desprender de su yo social para escribir grandes obras? Amy lo lleva hasta las últimas consecuencias.

IZA- El yo social es una carga pesadísima que se adensa más conforme pasan los años. El peso de las expectativas que otros proyectan sobre ti es algo que o te paraliza o se te impone. Hay una tercera opción, que es mandarlo todo al carajo y reinventarte con cada nueva obra. Eso cuesta mucho porque supone cambiar de compañeros de viaje con cierta frecuencia, y antes que eso supone soportar extorsiones y reproches. Pero te permite redescubrir el mundo sin miedo, con curiosidad y sin falsas asunciones.

RH- El año pasado, el escritor y dramaturgo Raúl Herrero publicó "Cervantes de perfil o la venta de los milagros" y "El despachito", dos piezas teatrales. En la primera, Cervantes convive con Don Quijote y Sancho Panza. En tu libro Warla dialoga con el fantasma de Cervantes ¿Hay en todo esto una campaña de acercamiento y reivindicación a favor del autor del siglo de oro?

IZA- Creo que los escritores llevamos de campaña a favor de Cervantes desde hace siglos, esa campaña la iniciaron autores como Laurence Sterne en el Reino Unido en 1759. Cervantes abrió las compuertas de la imaginación en la literatura desde la generosidad, la bondad y el buen humor. Es el maestro del paradigma narrativo en el que todavía estamos, y del mismo modo que Dante se encuentra con Virgilio en la Divina Comedia, quise que Warla se encontrara con Cervantes.

waiRENE

RH- Hoy el concepto "transmedia" está de moda, a pesar de ser un juego que nos acompaña desde los albores de la humanidad ¿Es importante ubicarse bajo este paraguas para no caer en la caducidad?

IZA- Desde que los seres humanos intentan captar vivencias para comunicárselas a otros, han echado mano de cuantos medios de representación han tenido a su alcance. En ese sentido, es normal que los narradores actuales empleemos medios audiovisuales que superan la palabra escrita. No hay nada de especial en ello, salvo que hay que ser capaz de producir esos contenidos y además encontrar una editorial dispuesta a experimentar.

RH- Los proyectos transmedia suelen habilitar espacios en internet para el lector con el objetivo de provocar un feedback. Echo en falta esto con "WA Últimos días de Warla Alkman".

IZA- Mi web alberga las páginas a las que llevan los códigos bidi del libro impreso. El ePub contiene directamente los archivos audiovisuales que construí para la obra. Pero rehuí el diálogo con el lector en un soporte tipo blog, la comunicación bidireccional a propósito de cada contenido, porque Warla Alkman constituye un universo cerrado, de ahí que no sea una obra online, sino un "libro", en el sentido originario de "biblos". Los contenidos de la web tienen una fecha de caducidad de cinco años, y yo dentro de cinco años no estaré pensando en esta obra, pero quiero que siga siendo accesible para los lectores. Warla Alkman es una obra narrativa cerrada, aunque contenga fotos, dibujos, viñetas, vídeos o animaciones, y en eso resulte vanguardista.

RH- Utilizas el QR como elemento novedoso, para abrir la narración en otros medios y formatos ¿Esa contextualización es necesaria, es un juego, o ambas cosas?

IZA- Es ambas cosas. Desde luego es un juego porque soy consciente de en qué momento histórico vivo y sé cuán extraño resulta el experimento de Warla Alkman ahora. Sin embargo, sospecho que ese experimento dejará de ser raro paulatinamente hasta resultar natural. Por otro lado, el guiño a la novedad forma parte del planteamiento de esta obra, sin él no sería lo que es. Yo me considero una narradora, y ser narradora hoy por hoy permite contar historias en diversos medios. Del mismo modo que pienso que una canción pop y un vídeoclip pueden ser un poema y ser más que un poema (y la lírica casi siempre ha convivido con la música), sé que la literatura palpita debajo de una buena película, o que una imagen a veces completa, sustituye o impulsa las palabras. Una contadora de historias elige narrar y para narrar escoge las herramientas que mejor le sirven en su propósito.

RH- En WA..., también, pones particular empeño en hacer ver una secuencia fotográfica de tus vídeos como un cómic. Esa agrupación de fotos se aproxima estéticamente más al género de la fotonovela de los años sesenta y setenta ¿Por qué lo llamas cómic?

IZA- Lo de cómic es un guiño a los superhéroes. Con Golem y Galatha creé dos personajes extrambóticos, que llevan capa, se disfrazan, no sienten emociones y no logran relacionarse con la gente, aunque intentan imitarla. Todo superhéroe es un poco Asperger, y los personajes de Reber también lo son.

RH- Hace unos meses la bloguera sargento Margaret y la Patrulla de Salvación ocuparon el islote de Redonda por la fuerza. Ahora leemos que Warla se desplaza hasta allí y coloca una bomba casera. ¿Qué tipo de fascinación despierta la isla de Redonda en las escritoras, que os empeñáis en atacarla en la ficción? ¿Perseguís la abdicación de Javier Marías como rey de dicha isla o el trono consorte?

IZA- Espero que mi admiración por Javier Marías se note en el libro. No hay que olvidar que el Rey de la novela es un imitador envidioso de Marías, y por eso se compra una isla a la que denomina "Oval". Y es en la Isla de Redonda donde habita el fantasma de Cervantes, no en la Oval. El juego literario que planteo en Warla Alkman tiene ecos de muchos modelos de escritores, pero uno de los pocos que no están retratados desde el arquetipo es Marías.

RH- Imprescindible en la novela, pero... ¿Cómo lleva tu hermano su muerte en la ficción?

IZA- Mi hermano Daniel me ayudó a representar a Fernando, que es el verdadero muerto. Lo suplantó por amor, como por amor escribí yo mi novela. Warla Alkman es, sobre todo, una elegía, un lamento.

Comentarios  

 
0 #1 pepe 12-01-2016 14:59
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Última actualización el Abr012014